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¿Preparados para Smart Christmas?

Hoy me he levantado pronto. Se acerca la Navidad, y tengo una lista interminable de compras y recados por hacer. Empiezo el día en una empresa de paquetería, recogiendo un regalo que he comprado en un famoso portal de ventas online. Como sucede siempre, nunca me encuentran en casa, y tengo que acabar pasando por la oficina que está más cerca de mi casa. Y como cada año por estas fechas me sorprendo por el volumen de paquetes amontonados por toda la oficina, la mayoría provenientes de la web donde hice mi compra.

El volumen es tal que en la oficina han optado por hacer dos colas, una para todos los paquetes que vienen de dicha empresa y otra para el resto. Una hora de cola da para mucho, así que empiezo a soñar con ese día en que la facilidad de la compra por Internet sea total, y que el tiempo de entrega dependa únicamente del tiempo de transporte, no del tiempo de reparto y recogida. Ya se están lanzando proyectos de consignas temporales, algunas de ellas 24×7, pero siempre vinculadas a un operador logístico en concreto, obviando que el ciudadano quiere un servicio integral. Por el momento, tengo que resignarme a hacer cola, y no disponer de ningún sistema de concertación de recogida óptimo para ambas partes.

Sigue el día, y tengo que ir a un centro comercial a comprar algunos regalos. Opto por ir en coche. Por suerte, disponemos de aplicaciones que nos ayudan a evitar calles y zonas masificadas en estas fechas por la altísima afluencia de ciudadanos. Empiezo a agradecer estas contribuciones tecnológicas cuando me encuentro con unas entradas al parking del centro comercial colapsadas. La aplicación que utilizo me informa del estado del tránsito de forma muy fiable, pero no es capaz de integrar información del estado del parking del centro comercial, aun sabiendo antes de partir cuál era mi destino. Acabo descartando aparcar en el centro comercial, y tengo que empezar a buscar un parking alternativo, combinando aplicaciones de búsqueda de parking en superficie y de parking privado. Al final, encuentro aparcamiento en superficie.

Es la hora de intentar comprar. En una de las tiendas no tenían stock del producto que buscaba, aunque su app decía que sí. He conseguido reservar el producto en otra tienda del centro de la ciudad. Descarto ir en coche, así que dejo mi coche aparcado allí y gracias a otra app obtengo una ruta en transporte público. ¡Vaya! La app no ha tenido en cuenta las restricciones especiales de Navidad, por lo que mi autobús de repente empieza a seguir otra ruta. Me bajo y decido seguir caminando, admirando la belleza de la iluminación navideña y la decoración de las tiendas. Me descargo una aplicación que me informa del consumo energético de las luces que me rodean según voy caminando, y otra que me da información de la experiencia de algunos usuarios respecto a productos que se comercializan en las tiendas que voy viendo, hasta que finalmente llego a mi destino.

Compro el regalo y emprendo el camino de regreso. Mientras deshago mis pasos veo una tienda de la misma cadena en la que acabo de comprar el regalo. Por curiosidad entro y me encuentro con existencias del producto que buscaba. Lástima, si su app se hubiera dado cuenta me habría ahorrado media hora. Al no disponer de esta información, podría haberme decidido por otro regalo de la competencia, o incluso no haber comprado nada.

Ya he llegado al coche. Por suerte he podido ir renovando mi estacionamiento en la app del sistema de control de parking. Emprendo el camino de regreso a casa, ya que se acerca la hora de comer. En total, toda una mañana para 4 regalos.

¿Y si existiera una auténtica Smart Christmas?

¿Qué hubiera pasado si hubiera tenido a mi disposición un sistema de información integral?

No habría empezado el día en la empresa de paquetería, ya que esta me lo hubiera entregado días atrás en una consigna pactada, y ya lo habría recogido. Hubiera descartado ir al centro comercial en coche tras saber de la dificultad real de aparcamiento y habría optado por un transporte público con información en tiempo real. O quizás sí que hubiera ido en coche si hubiera podido utilizar un sistema de gestión de aparcamiento integral. Una app podría haberme dado la información que necesitaba en tiempo real y me hubiera asignado una plaza de parking apta para mi vehículo combinando la información del centro comercial, de las plazas de estacionamiento en superficie y de los parkings privados.

No me hubiera hecho falta ir al centro de la ciudad, porque hubiera conocido en todo momento la disponibilidad de los productos que buscaba, además de su ubicación. ¡Y lo hubiera podido hacer en la mitad de tiempo! Además, un sistema de información integral me habría mandado propuestas personalizadas: Podría haber seguido con las compras pendientes, hacer algún que otro recado para la cena de Navidad, acercarme a ver las luces que han encendido en mi barrio…

¿Estamos tan lejos de este tipo de sistemas? En realidad no. Ya disponemos de tecnologías que nos permiten tratar masivamente datos de fuentes muy dispersas, garantizando la confidencialidad de cada una de las mismas y generando nuevas oportunidades de negocio. En Zemsania desarrollamos elementos integradores, aportamos soluciones tecnológicas y mejoramos la conectividad para ofrecer todo lo que los clientes necesitan. Puede que, dentro de algunos años, empresas y administraciones inviertan en la verdadera transformación digital y garanticen unos auténticos servicios propios de las Smart Cities.

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